domingo, 14 de diciembre de 2008

Mi confrontacion con la docencia

Al realizar la lectura de José M. Esteve "La aventura de ser maestro" encontré ciertas similitudes que a continuación describiré:
Quizá el mayor temor y el primero que tuve no fue precisamente con los alumnos, sino con el primer grupo de campesinos (aprox. 150) a los que me enfrente para presentarles el programa que iba a realizar con ellos en sus jornadas de trabajo, yo creo que esta parte de mis experiencias laborales me dio la pauta para poder enfrentar las tensiones, tener el control sobre el grupo dándome la seguridad ante las actividades por realizar en el grupo de clase.
Considero que la actividad como docente que realice desde mis inicios han sido de ensayos y errores además aún lo hago, comparto la experiencia que se tiene día a día en cada clase donde los alumnos nos sorprenden y aprendemos de ellos (como el manejo de la computación, internet, etc.) y ellos aprenden de nosotros. En las actividades o dinámicas que he aplicado las sigo disfrutando y mejorando surgiendo esto a diario dentro de mis grupos.
He tratado de cambiar con respecto a que el alumno solo debería saber de conocimientos en mis materias, así también como la repetición de temas en diferentes grupos; ahora estoy tratando hacerles ver que será de importancia el comprenderse a si mismo y que entiendan el mundo que los rodea donde pueda ver la aplicación de lo que estamos aprendiendo en clase con su vida cotidiana. Me cuesta trabajo el encontrar y aplicar nuevas formas de comunicación y hacer pensar a mis alumnos, me gustaría que mi enseñanza tomara la perspectiva de la frase: "Pensaba hablando, pensaba viviendo, que era su vida pensar y sentir y hacer pensar y sentir..."
Dentro de mi identidad profesional inicie pensando que lo importante era el contenido de la asignatura por enseñar, así como el carecer de una organización de clase, cómo ganar la atención de los alumnos, el cómo actuar, como enfocar los problemas de forma positiva y como eludir las dificultades más comunes, aún a nivel bachillerato me enfrento con la problemática de la lectura y escritura de los alumnos, sin embargo me estoy preparando para dar solución a estas actividades que están en continua evolución.
Antes no tomaba en cuenta los canales de comunicación verbales, gestuales y audiovisuales, ahora siento la importancia de aprender e interpretar lo que emiten los alumnos y generar en mí habilidades de comunicación; dejar de ser el protagonista en clase aplicando responsabilidades a los alumnos, el negociar la forma de trabajar y evaluar en el grupo.
En mis inicios creí hacer las adaptaciones de los contenidos de enseñanza al nivel de conocimientos de mis alumnos (asumiendo que lo aprendían) y los fui dejando tirados conforma avanzaban mis explicaciones pues era su deber el estudiar y saberlo, ahora me he propuesto el dar asesorías extraclase para aquellos alumnos que no logran comprender lo visto en clase y que necesitan más tiempo de atención y de ejemplos para la comprensión de algún tema visto en clase; como dice el autor estos son los alumnos que tenemos con bajo nivel, no saber leer, ni escribir y sólo tengo la alternativa de engancharlos en el deseo del saber; por lo cual he cambiado mi actitud hacia los alumnos y estoy en la búsqueda de un mejor diseño de clase y maestro.
Dentro del tiempo de ser buen o mal profesor me gusta y disfruto lo que he logrado en mi ámbito profesional, familiar y escolar. He logrado contribuir en la formación de alumnos dentro de mis comunidades de San Juan de Río y Tequisquiapan como parte de su formación en el logro de sus estudios y me lo han hecho sentir cuando me los encuentro trabajando, de visita por la escuela, en la calle o al llevar a sus hijos (los campesinos con los cuales trabaje) a nuestras escuelas y saber que ahora seré la maestra de sus hijos; los compañeros maestros de mis escuela, hemos acuñado en nuestras sociedades cierta cultura, valores y progreso. Y me da gusto sentirme el ser parte de este proceso. Su compañera: Tere Flores.

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